¿Cómo se entiende la rebelión de la clase media en Bolivia?


La renuncia de Evo Morales luego del fraude comprobado por la OEA ha sido mal interpretada como golpe de Estado cívico-político-policial y conspiración de la derecha clasista y racista; sin embargo, a pesar de que no hay un consenso entre diversas interpretaciones politológicas internacionales sobre si fue o no golpe, el artículo 170 de la Constitución Política del Estado Plurinacional establece la cesación de mandato presidencial por ausencia, por lo tanto luz verde para que la senadora Jeanine Añez asuma la presidencia -con el aval del Tribunal Constitucional que aprobó la cuarta postulación de Morales- en correspondencia a la cadena de sucesión constitucional ante la seguidilla de renuncias por parte de asambleístas oficialistas (MAS).

Ahora bien, con una lectura desapasionada y sin la intoxicación ideológica característica del momento efervescente y polarizado, se pueden identificar tres vetas cuales explican la politización y rebelión de la clase media cruceña, base de las movilizaciones nacionales: religiosa, cívica y generacional.

Santa Cruz es un departamento tradicionalmente católico con determinadas costumbres conservadoras que han sido objeto de interpretaciones críticas por parte de intelectuales de izquierda, no obstante un factor motivacional de cohesión social entre familias y vecinos para tomar las calles con bloqueos, marchas y cabildos por más de veinte días. Quien no vivió en ello en primera persona nunca lo podrá comprender.

El civismo es parte del ADN de la sociedad cruceña. El Comité Cívico pro Santa Cruz es una institución que desde mediados del siglo XX fue defensora de los intereses económicos y políticos del departamento ante la ausencia o los abusos del Estado. Luego de un periodo de neutralización política ha vuelto a cobrar protagonismo político bajo el liderazgo de Luis Fernando Camacho, quien con un relato radical se ha constituido en un actor político de alcance nacional.

Por su parte, los jóvenes, principalmente millenials, han sido los principales actores sociales movilizados de la oposición boliviana que se organizaron mediante redes sociales para ocupar la calle y plantear relatos alternativos a la clase política tradicional. Un síntoma del malestar ciudadano global contra los gobernantes de izquierda y derecha que con despropósito se los ha etiquetado como movimientos fascistas.

No se puede comprender la rebelión boliviana sin la articulación de la tres vetas y en el contexto de los resultados del referendo constitucional del 21 de febrero del 2016 cuando el voto popular negó la cuarta postulación presidencial consecutiva de Morales, porque se adolecería de las razones que argumentan que su finalidad es establecer la alternancia política-partidaria como institución democrática y resolver los cambios de gobierno con paz y tranquilidad como la mayoría de los países en Sudamérica, excepto Venezuela.

José Orlando Peralta