El fin de una tortura oprobiosa


Luego de diez años y diez meses, se ha puesto fin al llamado “Juicio por Terrorismo” contra 39 ciudadanos, con una Resolución Absolutoria del Tribunal de Sentencia No1. de La Paz de los cargos de sedición, terrorismo y alzamiento armado, que fueron presentados por el Fiscal a cargo de la investigación Marcelo Sosa. Sobre esa base se realizaron las detenciones abusivas, las audiencias cautelares, todas de mala manera y se inició el juicio oral, viciado de inicio por un tribunal incompleto.

De nada valieron los argumentos de los abogados de la defensa, los fiscales atropellaban y descaradamente les imponían a los jueces sus decisiones. Transcurrieron años de ese comportamiento que mostraba a las claras la intención de acabar con el juicio para imponer sanciones ejemplarizadoras. El efecto buscado era mostrar a la población de Santa Cruz que el que se ponía al frente se exponía a ser sancionado. Para los acusados, mantenían sobre nosotros “una espada de Damocles” buscando doblegarnos. No lo consiguieron y fuimos armando nuestros puntos de resistencia para impedir que logren sus objetivos.

El camino fue largo y difícil, nuestras familias fueron acosadas y amenazadas, nuestras actividades controladas, los que teníamos algún problema de salud, fuimos víctimas de forenses obligados a mentir, indicando que estábamos en condiciones de soportar el juico. Nos sometieron a varias humillaciones y formas de tortura, pero no nos doblegamos. Se nos hizo un timbre de honor resistir el oprobio y la manipulación de la justicia, para sentar un precedente y así llegamos al momento en que, con el retiro de la acusación por parte del Ministerio de Gobierno, la acusación fiscal quedó al descubierto. Es sumamente revelador el documento presentado por la Fiscalía estableciendo que por todas las irregularidades cometidas, por la huida del fiscal Sosa, por la renuncia de las juezas ciudadanas y por la mala actuación de los jueces técnicos resultaba imposible proseguir con el juicio y retiraban la acusación fiscal, y acababan por el proceso, pues sin acusación, no hay causa.

Ese día, 4 de febrero del 2020, rompimos las cadenas del oprobio y la maldad, ese día recuperamos nuestra libertad y mostramos que nuestra dignidad estaba intacta y que estábamos dejando un ejemplo para la gente de Santa Cruz, que sí es posible vencer, con fe y decisión.
Queda de estos años un sentimiento de gratitud hacia nuestros abogados que lucharon contra la ilegalidad y la torpeza con altura y conocimiento; para nuestros amigos que siempre nos apoyaron pues sabían que todo esto fue armado para someter a Santa Cruz; para nuestras familias que soportaron tantos años de inseguridad, amenazas y mezquindades, con altura y dignidad. En mi caso particular, debo expresar mi gratitud al soporte permanente de mi esposa María del Carmen y al valor, la capacidad y la entrega de mi hijo Gary Prado Araúz, no solo para defender a su padre, sino para dedicar su esfuerzo, empeño y coraje en defensa de todos los acusados.

Ahora, terminado el juicio, la gente de todo el país nos está expresando su apoyo y su alegría de haber terminado con esa perversión de la justicia, sin quejarnos, sin humillarnos. ¡Que contraste con los que hoy se quejan por sus derechos cuando ellos pisotearon la constitución y las leyes, violaron los derechos humanos, asesinaron fríamente a sus propis agentes provocadores para inventar un supuesto complot! Las leyes deben aplicarse a aquellos que autorizaron planearon y ejecutaron este supuesto delito y durante diez años afectaron a tantas familias. No pueden quedar impunes los genios de tanta maldad. Gracias bolivianos todos por su apoyo y sus oraciones.

Gary Augusto Prado Salmón – Afectado