El gerente de Sabsa, Roberto Cortez, informó que la empresa nacionalizada en 2013 experimentó en 2018 pérdidas por Bs 12,6 millones y se calcula que este año llegarán a Bs 19 millones. Hay un proceso abierto contra el exministro Milton Claros.

Tres de 66.377 acciones de la empresa Servicio de Aeropuertos Bolivianos (Sabsa) quedaron en manos de privados y mantienen a esa firma como empresa privada, por lo que su nacionalización fue falsa. Pero además tuvo  “maquillaje financiera” de resultados, cuando en la realidad tiene una pérdida en 2018 de Bs 12,6 millones y este año de Bs 19 MM.

Esa información fue proporcionada por el gerente de Sabsa, Roberto Cortez, quien anunció que ya se presentó una denuncia contra el exministro de Obras Públicas Milton Claros, de quien dependía la empresa de aeropuertos, por los delitos de uso de instrumento falsificado, conducta antieconómica y otros delitos.

“Hemos encontrado una serie de cosas en Sabsa, pero lo que más nos ha llamado la atención ha sido el hecho de que había un situación de maquillaje financiero en 2018, tapando una pérdida de 12,6 millones de bolivianos. Y esperamos que la pérdida para este año sea de 19 millones de bolivianos, una empresa que fue nacionalizada en 2013, una falsa nacionalización”, denunció.

En febrero de 2013 el entonces gobierno de Evo Morales informó de la nacionalización del paquete accionario de la empresa SABSA, filial de la española Abertis y Aena, debido a la falta de inversión para mejoras en los aeropuertos del eje troncal del país. Se anunció una inversión de   $us 56 millones.

En mayo de 2017 el Gobierno y representantes de la empresa española Abertis firmaron un acuerdo para el pago de una indemnización por $us 23 millones por la nacionalización de sus acciones en Sabsa.

Cortez aseguró este martes que no hubo tal nacionalización porque la empresa de aeropuertos opera como empresa privada sobre la base de tres acciones, de 66.377, en manos de privados.

“La empresa se ha mantenido como una empresa privada y de las 66.377 acciones 3 han quedado en manos de privados, lo que ha permitido que Sabsa sea una empresa privada y además se maneje como tal, con total discrecionalidad”, aseguró Cortez en un contacto con la televisora estatal.

No se conoce dónde está Claros. Cortez denunció que se detectó tráfico de influencias porque la exautoridad contrató a familiares, pero además irregularidades en la contratación de empresas por invitación. “A través de una carta el gerente de Sabsa invitaba a empresas sin que medie un informe previo diciendo por qué esa empresa”, cuestionó.

La Razón Digital