Las hospitalizaciones de menores de edad alcanzaron un máximo histórico pandémico.

A finales de julio, hubo casi 72.000 nuevos casos de coronavirus en niños en EEUU. La cifra representa una quinta parte del total de las infecciones conocidas en ese país.

En el mundo se está viviendo una nueva ola de rebrotes por COVID-19, principalmente por la expansión de la nueva variante Delta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que la mutación, que ya representa más de tres cuartas partes de los nuevos casos de COVID-19 en muchos países, será la predominante en todo el planeta en los próximos meses.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los EEUU aceptaron que los últimos estudios demuestran que las personas vacunadas pueden contagiarse y contagiar a otras. No obstante ratificaron la alta efectividad de las vacunas.

En EEUU, los casos pediátricos de COVID-19 se están disparando junto con los casos de los adultos no vacunados.

Los casos pediátricos más graves se encuentran entre los peores de la pandemia hasta la fecha.

En el sur, en comunidades que han luchado por conseguir las inyecciones y el entusiasmo por las mascarillas ha sido irregular, las unidades de cuidados intensivos en los hospitales infantiles están llenando su capacidad.

En varios estados, los trabajadores de la salud dicen que los niños, muchos de ellos previamente completamente sanos, están empezando a enfermarse y deteriorándose más rápido que nunca, sin un final obvio a la vista.

A medida que la variante Delta hipertransmisible golpea a los Estados Unidos, los no vacunados están asumiendo las mayores dificultades, una población que incluye a unos 50 millones de niños menores de 12 años. En todo el país, los casos pediátricos de COVID-19 se están disparando junto con los casos entre los adultos no vacunados.

Los niños menores de 12 años todavía no son elegibles para vacunarse y es posible que deban esperar un periodo más para que se les dé la luz verde en EE.UU.. Los adolescentes, que obtuvieron la aprobación de emergencia de la FDA en mayo, hasta ahora han sido vacunados a una tasa demasiada baja, muy por debajo del promedio nacional.

Los expertos afirman que la situación se plantea especialmente mala. Hay lugares donde los niños no pueden ser atrapados por sus comunidades, áreas donde las tasas de vacunación y el cumplimiento de las medidas de prevención de infecciones se han rezagado al mismo tiempo.

Fuente: Infobae