Dos hechos recientes, con quince días de diferencia, demuestran la premura que tiene Nicolás Maduro en desarmar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Una fue el 12 de noviembre, cuando dijo “tenemos 321.433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la FANB para nuestros milicianos”. La otra fue el 29 de noviembre, en el marco de la clausura del I Encuentro Ferroviario, cuando ordenó entregar 13 mil fusiles para los cuerpos de combatientes de Guayana.

Hay que destacar que la Milicia Bolivariana es el ejército pretoriano de Nicolás Maduro y por ello depende directamente de la Presidencia de la República y Comandancia en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Operativamente es dirigida por el Comando Estratégico Operacional (Ceofanb) y administrativamente depende del Ministro de la Defensa.

El artículo 324 de la Constitución destaca que solo el Estado puede poseer y usar armas de guerra. “La Fuerza Armada Nacional será la institución competente para reglamentar y controlar, de acuerdo con la ley respectiva la fabricación, importación, exportación, almacenamiento, tránsito, registro, control, inspección, comercio, posesión y uso de otras armas, municiones y explosivos”.

Y el artículo 328 le da a la Fuerza Armada la responsabilidad de “garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley”, a la vez que deja claro que los componentes son: el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional.

A medida que se acerca el fin de año, más preocupación parece haber en el Gobierno y principalmente en la presidencia de la República, desde donde se ha ordenado entregar armas a la Milicia, es decir las armas de la República colocarlas en manos de civiles, violando la Constitución.

Infobae