Evo Morales es el que cometió golpe de Estado. El pueblo no lo toleró y se vio obligado a renunciar. El expresidente borró la nación boliviana. Las nuevas autoridades tendrán como misión restablecer la República, afirma Mario Cossío, el exgobernador de Tarija. El primer político boliviano asilado en Paraguay durante el régimen de Morales anuncia en esta entrevista que retornará a la política en su país.

–Mario Cossío, el primer opositor exiliado, perseguido por el gobierno de Evo Morales. ¿Cuál fue su reacción con el exilio del expresidente?

–Fue efectivamente un cambio súbito el que se produjo en Bolivia. Es el epílogo de una acumulación de hechos que ya lleva 14 años. El fraude que montó sin duda fue el detonante de una acción popular, una rebelión que no toleró y salió a las calles para exigir su salida.

–¿Qué pensó al saber que lo tenía cerca el lunes pasado, durante un par de horas en el aeropuerto internacional?

–En realidad me puse a pensar cómo da vueltas la vida porque, cuando fui derrocado del cargo de gobernador y vine al Paraguay a pedir asilo político, Evo Morales lo que hizo fue descalificar y atacar de la manera más canallesca al Estado paraguayo y criticarlo porque me dio asilo.

–¿En qué gobierno?

–En el gobierno de Fernando Lugo. Para Morales, todos los que salimos al exilio éramos delincuentes confesos. “Quien se oculta o pide asilo es un delincuente confeso”, decía. Entonces, cuando aterrizó aquí con el avión que lo transportaba, yo me preguntaba qué estará pensando ahora cuando todos podemos calificarlo de delincuente confeso en términos de su visión, de su interpretación de lo que significa el asilo. Y, por otro lado, me preguntaba cómo es la vida. Un hombre que había cuestionado tanto al Paraguay y también mi asilo, finalmente viene a pedir cobijo para que lo ayuden a llegar a México. El asilo político vale y es una opción ahora que él lo vive. Somos más de 1.300 los que salimos forzados al exilio a raíz de la persecución de la dictadura de Morales.

–¿Por qué duró tanto tiempo? Fueron 14 años.

–Eso es lo que me preguntaba en mis largos nueve años de asilo político en Paraguay. Bolivia siempre fue un país combativo.

–No pensó permanecer tanto tiempo fuera.

–Son nueve años en la vida de uno. Es bastante tiempo pero estaba claro que mi salida como la de muchos obviamente era uno de los hechos provocados por el régimen para facilitar su continuidad y su perpetuación en el poder.

–Debe ser un poco doloroso estar lejos de la Patria, lejos de la familia, los amigos, partidarios.

–Es ciertamente una experiencia muy fuerte, muy triste. Es el camino que la vida le marca a uno. Nadie sabe finalmente donde va a parar en este mundo. Nunca dejé de tener la esperanza. Yo estaba convencido que el camino electoral no era el camino para provocar el cambio porque el régimen tenía un control absoluto de todo. La votación no iba a ser la salida porque había un fraude montado y la voluntad popular iba a ser nuevamente burlada. Así pasó. La diferencia es que esta vez el pueblo boliviano no toleró y además que las fuerzas tanto policiales como militares decidieron no acompañar más esta aventura totalitaria.

–Evo Morales dijo finalmente que fue un “golpe de Estado” y sus amigos de izquierda de la región pregonan ahora eso.

–En Bolivia hubo un golpe de Estado y ese golpe lo dio Evo, como muy claramente lo expuso el secretario general de la OEA (Luis Almagro). Lo dio cuando vulneró repetidamente la voluntad soberana del pueblo, el referéndum del 21 de febrero de 2016 que rechazó cualquier posibilidad de reelección. Lo dio cuando rompió el orden constitucional haciéndose candidato a pesar de que la Constitución política del Estado le negaba esta posibilidad. Lo dio cuando hizo fraude ahora el 20 de octubre en esta elección. El único golpista de Bolivia fue Evo. Y no solamente que fue golpista por estas razones. En los hechos, él se encargó de derrocar autoridades electas por el voto popular. Más de 100 autoridades finalmente fueron derrocadas para conquistar sus objetivos. Yo soy uno de ellos. Yo he sido derrocado de mi cargo de gobernador al cual había accedido con el 50% de los votos. Eso sí es golpe de Estado. En este caso, Evo Morales renunció al cargo. Nadie lo derrocó. El fue quien voluntariamente, al calor de las circunstancias decidió renunciar. Aquí no hay golpe. Obviamente que no lo hay. El fraude que cometió fue tan monumental, tan grosero, tan torpe que la población no lo toleró. Pero en términos estrictamente políticos y también jurídicos el único golpista fue Evo. Fue él quien golpeó al Estado de Derecho, a la democracia y a la voluntad del pueblo.

–Diga algún fraude que fue intolerable.

–Hubo centenares de hechos pero para señalar algunos, tres le voy a decir. En el departamento de Potosí, el pueblo potosino descubrió que todas las actas de votación en el departamento habían sido suplantadas, porque de pronto encontró en una casa, en un depósito todas las actas originales de la votación potosina. Enfrente, en el órgano electoral estaban haciendo un recuento de votos, supuestamente de los votos que había emitido la gente pero en realidad se trataba de los votos que habían sido sustituidos por aquellos que fueron descubiertos por el pueblo en la casa de al lado. Este es un hecho absolutamente evidente que está documentado. Lo segundo, ¿usted no sabe la cantidad de muertos que votaron? Utilizaron nombres de gente que ya no existe para instrumentalizar la votación fraudulenta. Votaron hasta los que estaban fuera de país como yo. A mí me hicieron votar. Tengo el registro en mi poder. Ni siquiera cuidaron esos detalles. Aparece como si yo hubiera sufragado en mi mesa de siempre. Son incontables las evidencias de fraude. Pero no solo se dio en las urnas. El fraude comenzó con la habilitación ilegal de Morales.

–¿Cuáles son sus planes ahora que todo cambia en Bolivia?

–Voy a retornar. Es mi país, mi espacio a pesar que me siento extremadamente bien, muy cómodo y apreciado, muy en casa en Paraguay. Tengo un compromiso con Bolivia y tengo que retornar. La decisión está tomada.

–¿Puede regresar libremente?

–Yo puse una demanda contra el Estado boliviano. En los próximos meses tendremos el fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Hoy las condiciones son distintas. El nuevo gobierno fue muy claro en las pasadas horas al invitar a la gente que está en el exilio a que retornemos a Bolivia. La Presidenta ofreció inclusive una amnistía política en esta perspectiva a los exiliados y presos políticos.

–¿Va a hacer política?

–Voy a volver a la política.

–¿Cómo se presenta el panorama para el retorno a la normalidad política?

–Las elecciones están anuladas y esto plantea un escenario nuevo. Hay que reconstituir un órgano electoral probo, transparente, que no sea apéndice de un partido como lo era antes, que garantice una elección transparente y justa. Llevará un tiempo. Hay que sanear el padrón electoral. Habrá una nueva elección de la que no podrá participar Morales. Cuando llegue el momento de que el pueblo se exprese libremente en una elección limpia yo creo que podremos respirar en paz porque Bolivia habrá recuperado a plenitud su democracia.

–¿Cuánto cree que podrá durar este proceso?

–Yo estimo entre 90 y 120 días. No debería durar más tampoco.

–Si se abre la posibilidad, ¿se presentará como candidato?

–Es una posibilidad que lo voy a abordar con la gente con la que hice política.

–Se considera con derecho para retomar la gobernación de Tarija?

–No lo sé si lo haría. Mi gestión quedó trunca. Fui derrocado en un momento muy importante para el departamento pero veremos. No quisiera precipitarme cuál es el espacio donde voy a estar a mi retorno. Me interesa obviamente no solo el futuro de Tarija. Me interesa el futuro del país.

–¿Una candidatura presidencial es posible?

–Todo es posible. No tengo una determinación para ninguna candidatura aún.

–¿Cuál es su partido?

–Yo fundé una agrupación pero estoy vinculado a la política nacional desde el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el partido histórico más grande del país, el partido del cuatro veces presidente Víctor Paz Estenssoro.

–¿El “Estado Plurinacional de Bolivia” es un nombre inventado por Evo Morales para perpetuarse en el poder? ¿Va a desaparecer? Tiene una bandera diferente a la bandera nacional.

–En realidad es la manifestación de un extremismo en las posturas ideológicas de Evo. Lo que se ha hecho es constituir un supuesto estado plurinacional que es la suma de 36 naciones indígenas originarias que vino a suplantar lo que es la República de Bolivia. Evo sepultó una República que tuvo 200 años de construcción para inventar una cosa como esta que obviamente lo que quería era resaltar lo que él quiso representar: el mundo indígena boliviano.

–¿Era una cobertura?

–También. Lo llamó Estado Plurinacional porque está conformado por 36 naciones. Ninguna es la nación boliviana. Evo borró la República y la nación boliviana. Y esto es sin duda un grosero desconocimiento de la construcción de una identidad nacional que lleva casi ya 200 años. Lo más probable es que habrá un debate político para restablecer la República, con todo lo que esto significa en el plano institucional, jurídico, en el plano político. Es una de las tareas que tiene Bolivia por delante, lo cual para nada significa desconocer la valía y la necesidad de la inclusión plena de la expresión indígena boliviana que enriquece a mi país sin duda pero se tiene que construir un país a partir del reconocimiento de todos. De lo contrario se entra en un escenario de exclusión al revés. Es decir, si antes los indígenas fueron excluidos, ahora estamos excluyendo a los otros. Así no sirve. Un país es democrático y es posible hacerlo viable en la medida que representa a todos. Se trata de construir más bien un escenario de unidad que es algo que Evo se encargó de quebrantar al dividir el país con fines estrictamente personales.

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